Programas de tratamiento sobre maltratadores: eficacia con “peros”.


Acabo de encontrarme con un interesantísimo artículo* sobre la eficacia del programa de tratamiento con agresores de pareja (PRIA) en la comunidad. Para contextualizar indicar que este programa realiza intervención sobre aquellos maltratadores que han sido condenados a penas inferiores a los 2 años y se someten, de forma obligatoria, a este programa de tratamiento. ¿Lo más interesante? Los resultados, aunque son evidentemente positivos en general, hay unos cuantos “peros” importantes que analizar, veamos algunos…

Primer pero…: ciertamente se encuentra evidencia de eficacia en aspectos como: “menos actitudes sexistas, una mejor asunción de la responsabilidad y menos impulsividad…” PERO no tanto en aspectos como: “sus conductas de abuso emocional sobre la pareja y la expresión y control de la ira de los usuarios….”

Segundo pero…: cuando se comparan los resultados obtenidos con los que arrojan un grupo de agresores NO TRATADO (por estar en lista de espera) no se encuentran diferencias significativas en los resultados en aspectos como: “conductas de abuso emocional sobre la pareja y la expresión y control de la ira de los usuarios”.

Tercer pero…: cuando se evalúan los rasgos de personalidad de los participantes en el programa de tratamiento NO se observan cambios significativos….

Cuarto pero…: para valorar la eficacia con respecto a la recaída el criterio a usar es que se produzcan NUEVAS denuncias

Quito pero…: los usuarios puntúan de forma significativa en un factor llamado “deseabilidad social”, lo que vendría a suponer que “podrían” estar dando las respuestas que ellos creen que el examinador podría desear escuchar… (es decir, falseando los resultados)

Sexto pero….: no hay referencias en el artículo a que en algún momento del proceso se utilice información procedente de la víctima, o que se tome como medida de evaluación información aportada por la, o nueva, pareja….

Mi conclusión: efectivamente la intervención sobre los maltratadores es, no solo necesaria, sino IMPRESCINDIBLE y agresion-verbal-2jpgpor supuesto debe ser obligatoria, tal y como es, para cualquier condenado por violencia de género. Es una buena noticia SIEMPRE encontrar resultados positivos, por pequeños que estos sean, pues la realidad es que cuando finalice el cumplimiento de su pena (o incluso durante ella) el condenado por agresión retomara relaciones afectivas con su anterior pareja o con nuevas parejas. PERO ¿son los resultados obtenidos lo suficientemente satisfactorios como para considerar eliminado el riesgo de reincidencia a un nivel medianamente aceptable?, ¿es el indicador “nuevas denuncias” un indicador “tolerable” en cuestiones de riesgo de reincidencia?, ¿sería interesante realizar algún tipo de labor de recopilación de algún tipo de información por parte de las víctimas? ¿Se incluye algún tipo de valoración sobre sus pautas de crianza a los agresores condenados que son, a la vez, padres? ¿Qué supone el hecho de que no existan cambios significativos en sus variables de personalidad? ¿Deberían abordarse específicamente esos rasgos de personalidad? ¿Se realiza algún tipo de seguimiento posterior por motivo de reconciliación, o ante nueva relación afectiva?

Creo que muchas preguntas se responden solas. Creo que no hay que quitar ni un ápice de esperanza a los buenos resultados obtenidos, creo que los/as profesionales que aplican estos programas hacen una labor fundamental y difícil, creo que hay una lectura general positiva, pero… dado que el riesgo a asumir es que una mujer sea nuevamente agredida, cuando no asesinada, es fundamental dar respuesta a todas estas preguntas, encontrando la manera de maximizar las garantías de que la reincidencia NO se producirá, y tal como se plantea la cuestión, me temo, que no hay demasiados motivos para la tranquilidad y si demasiados “peros” aun que solventar.

Enhorabuena a las autoras y autor del estudio, y mis felicitaciones a aquellos/as profesionales que día a día se esfuerzan por crear una realidad, una sociedad,  segura para la integridad moral, psicológica y física de las mujeres.

* Pérez Ramírez, M., Giménez-Salinas Framís, A. y De Juan Espinosa, M.. Evaluación de la eficacia del programa de tratamiento con agresores de pareja (PRIA) en la comunidad. Psychosocial Intervention 22 (2013) 105-114

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Acerca de Sonia Villar

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica Gerente CAAP-Psicología y CAAP-Formación Centro de Psicología Clínica GRANADAPSI Directora del grupo de investigación METODO PETTCA @_SoniaVillar @CAAP_Psicologia @ExpertoTCA

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