Abogacia del Estado defiende que NO hay diferencias entre la Ps. Clínica y la Generalista en cuestión de competencias.


Acaba de caer en nuestras manos (maravilloso mundo este de las redes sociales) una copia del escrito que, al parecer, presenta la Abogada del Estado ante la Audiencia Nacional, para pronunciarse en el caso del RECURSO CONTENCIOSO-ADMNISTRATIVO presentado por la Asociacion Nacional de Psicólogos Clínicos Residentes (ANPIR, que por cierto supongo que también incluirá a las psicólogas clínicas residentes) contra la ORDEN ECD/1070/2013 de 12 de junio, que es la orden que establecía los requisitos para la verificación del título oficial de Master en Psicología General Sanitaria que habilita para el ejercicio de la Psicología General Sanitaria.

ANPIR en aquel recurso planteaba, en resumen, que las competencias de evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos psicológicos son competencia exclusiva del/la Psicólogo/a Especialista en Psicología Clínica y, por ello, la formación del Master NO debería incidir estos aspectos de forma específica.

Bien, pues la señora abogada del estado, afirma, en su escrito, también en resumen, que NO se pueden establecer diferencias en cuestión de competencias entre ambos profesionales (Psicólogo/a Clínico/a y General Sanitario) ya que la legislación actual NO ESTABLECE DIFERENCIAS en cuestión de COMPETENCIAS, sino en cuestión de AMBITOS de actuación, textualmente lo expone así:

 competencias

Es importante, no obstante, subrayar que tales conclusiones se basan en la inexistencia de una ley que especifique, por un lado, las competencias propias y exclusivas de la Psicología clínica, ni, por otro,  las de la General Sanitaria, por lo que así está la situación, en espera, lógicamente, de la sentencia que emita la Audiencia Nacional en sintonía con este escrito.

Si a esta noticia, le sumamos las relativas, y ya comunicadas en otros post de este mismo blog, a la posibilidad de inscripción de las consultas sanitarias por parte de profesionales de la psicología que, aun no estando en posesión del Master en PGS, ni de la especialidad en clínica, si puedan demostrar un currículo formativo vinculado al área de clínica (independientemente de que sea titulares o no del centro, ver artículo del 4 de Abril titulado: “Sobre Psicólogos/as YA en ejercicio y sobre las nuevas enmiendas….”), podemos empezar a ver cierta luz al final del túnel, en el sentido de poder disponer de referentes claros sobre “que, quienes y donde” pueden realizar actividades de evaluación, diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos.

Es importante para cualquier profesión, más si se desarrolla en el ámbito de la salud, disponer de unos criterios rigurosos que permitan trasmitir a la población en general la seguridad necesaria de que su salud, en este caso la psicológica, está en manos de profesionales, debidamente formados/as y acreditados/as, para lo cual era imprescindible nuestra regulación, pero una regulación coherente y lógica con la situación actual de la Psicología. No parecía razonable que los aproximadamente 7.200 especialistas en psicología clínica que hoy día hay disponibles en toda España fuéramos las únicas figuras habilitadas y reconocidas para ejercer labores sanitarias, ya que esto dejaría en un estado de severa desatención a millones de usuarios/as, pacientes, que, ajenos a todas estas trifulcas legislativas, solo buscan una solución a sus problemáticas. Máxime cuando la gran mayoría de profesionales de la Psicología que están ejerciendo hoy día han tenido que demostrar disponer de un itinerario formativo y práctico suficiente, según la ley, para el ejercicio de dichas funciones, y cuando, además, aun es ridículo el número de plazas que se habilitan para acceder a los programas de formación PIR (vía de formación en Psicología clínica) y más aún el número de puestos de trabajo para estos/as profesionales en la Sanidad Pública.

Otra cuestión será si la formación real de la que se dispone permite, en conciencia y con un estricto sentido de la responsabilidad, actuar ante determinadas patologías, y se realiza, como indica la ley, la correspondiente derivación ante casos que se escapen a la formación y experiencia real de cada profesional, algo que, de alguna manera también habrá que garantizar. Como vemos queda mucho por hacer (intrusismo, mejor formación teorica y práctica tanto del grado como del Master PGS y en la via PIR, inclusión de profesorado profesional en la formación de Grado y Master, valorar otras vías de formación, etc. etc.), pero, al menos,  hoy hay compañeros y compañeras que podrán descansar un poco más tranquilos/as…. Seguiremos atentas a las novedades.

 

 

C. Sonia Villar Rodriguez

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica

NOTA: para ver el documento, obtenido en el grupo de Facebook “Hablemos de Psicologia”, pinchar aqui.

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Acerca de Sonia Villar

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica Gerente CAAP-Psicología y CAAP-Formación Centro de Psicología Clínica GRANADAPSI Directora del grupo de investigación METODO PETTCA @_SoniaVillar @CAAP_Psicologia @ExpertoTCA

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