Parejas, no os llevéis los conflictos de vacaciones. 1


playaA pesar de sonar a tópico, es rotundamente cierto. Tras el verano aumenta significativamente el número de separaciones/divorcios. Según datos del Instituto Nacional de Estadística durante el verano se producen el 33% de los procesos de separación/divorcio, aunque este periodo solo supone el 25% del total del año. Vamos a analizar algunos factores que podrían estar incidiendo en que sea precisamente la época del año en la que más deberíamos relajarnos y disfrutar, la que más estrés y conflictos nos genere.

  • Estrés acumulado: venimos de pasar un año duro, las últimas semanas antes del inicio de las vacaciones nos van a parecer especialmente densas, estresantes, largas…, parece que no va a llegar nunca el ansiado día de dejar el trabajo atrás. Algunas personas comienzan las vacaciones con estrés, con ansiedad, cansadas y sin energía, y si a eso le añadimos hacer maletas, trasponer unos cientos de kilómetros, lidiar con la impaciencia de los/as hijos/as si los hay, empezar el merecido descanso podría convertirse en una pequeña pesadilla.
  • Conflictos latentes: todas las parejas tienen problemas, conflictos, desencuentros. Esto es absolutamente normal, pero no todas las parejas “resuelven” de forma adecuada estos conflictos. La rapidez con la que vivimos el día a día, el trabajo, la familia, pueden estar sirviendo de excusa para “ocultar” esos conflictos latentes y no resueltos que durante el año se han ido acumulando y que ahora, en esta época de descanso, donde la convivencia es mayor, pueden reaparecer con fuerza.
  • Expectativas erróneas: creer que las vacaciones serán ideales, todo remanso de paz y bienestar, unos días de felicidad plena… puede generarnos una profunda decepción ante el más mínimo hándicap. Un tremebundo atasco nada más salir de casa, un hotel que no cumple nuestras expectativas, cualquiera de los factores citados anteriormente…, situaciones que se acumulan para frustrar nuestras ilusiones.
  • Perdida de “independencia”: durante todo el año la vida en pareja goza de cierto grado de independencia en la mayoría de las ocasiones. Espacios de trabajo distintos, que implican relaciones sociales también diferentes. Muchas parejas reconocen compartir realmente poco tiempo durante la semana, reduciéndose la convivencia más intensa a los fines de semana que, lo sabemos, son siempre demasiado cortos. En vacaciones disponemos del 100% del tiempo en común, y no solo con nuestra pareja e hijos/as, sino que a veces también con la familia más extensa (suegros/as, hermanos/as, cuñados/as…). Esto limita el tiempo que tenemos para “nosotros/as mismos/as” de forma drástica, pudiendo generar en algunas personas cierta sensación de pérdida de su espacio personal.

¿Qué podemos hacer al respecto?, ¿hay alguna manera de asegurarnos que el tiempo vacacional sea pareja3realmente una oportunidad de disfrute?

Realmente sí que podemos adoptar algunas medidas para que tengamos el máximo de posibilidades de que nuestras vacaciones sean el merecido descanso que tanto ansiamos, por ejemplo:

  • No empieces tus vacaciones bruscamente. Muchos/as salimos corriendo desde el minuto uno de nuestra vacaciones para “no perder ni un segundo”… y eso puede ser un grave error. Necesitamos tiempo para “desconectar”, para reducir el estrés acumulado de los días inmediatamente anteriores. Quizás sea una buena idea tomar 2 o 3 días para descansar en casa antes de viajar (si es que podemos y tenemos pensado hacerlo), planificar bien el viaje, hacer las maletas con calma… “Vacaciones” no puede significar una dosis extra de estrés.
  • Evitemos llevarnos los conflictos también de veraneo. Lo ideal es resolver cada desencuentro a medida que se produzcan, y no dejar que “el tiempo” los diluyan pues no lo hará. A veces una buena terapia de pareja a tiempo ayuda a recuperar una relación afectiva saludable y enriquecedora.
  • Consensuemos los destinos y las compañías. No siempre estaremos “encantados/as” de pasar unos días en familia (política o propia), y no pasa nada. Debemos saber reconocer cuando queremos decir “no es el momento” y ser consecuentes con ello.
  • Cuidemos la pareja. Siempre, SIEMPRE, es fundamental respetar el espacio de la pareja. Hay quienes piensan que la llegada de los hijos/as debe suponer el fin de la intimidad de la pareja, y es un grave error. Tenemos que ser padres/madres pero también pareja, no se trata de cambiar roles sino de ampliarlos. Aseguraros que durante las vacaciones vais a tener tiempo para estar juntos/as en intimidad, buscad a alguien que pueda cuidar a los/as hijos/as para que podáis disfrutar de esos momentos a solas.
  • Concederos espacios/tiempos para “la soledad”. Un paseo por la playa, un rato de lectura, un baño relajante… Acordad ayudaros a disponer de esos momentos de soledad elegida y aseguraros de disfrutarlos, aunque no creáis necesitarlos.
  • Y por supuesto, DIALOGAR. Antes, durante y después. Tenéis que poder expresar vuestros malestares, necesidades, expectativas, pero también escuchar y aceptar la del otro/a. Hay que alcanzar consensos, renunciar a “saliros con la vuestra” ya que no es una buena opción. En la negociación debemos ganar y perder todos/as por igual, solo así será justa y satisfactoria.

Durante los días de descanso pensad siempre en el “aquí y ahora”…, es el momento de disfrutar, no lo desperdiciéis.

 

Si te pareció interesante compártelo...Share on Facebook85Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn63Email this to someonePrint this page

Acerca de Sonia Villar

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica Gerente CAAP-Psicología y CAAP-Formación Centro de Psicología Clínica GRANADAPSI Directora del grupo de investigación METODO PETTCA @_SoniaVillar @CAAP_Psicologia @ExpertoTCA


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un comentario en “Parejas, no os llevéis los conflictos de vacaciones.